|
El crecimiento de la población ha exigido siempre que las diócesis se fuesen adaptando al mismo y por ello modificando su organización parroquial, mediante la creación y realización de los llamados arreglos parroquiales decretados por el obispo . Con ellos, se fueron construyendo ermitas en los campos, que eran atendidas por capellanes, residentes normalmente en la parroquia matriz; se crearon ayudas de parroquias para atender mejor a una parte de la feligresía (después se llamarían rectorías) y se erigieron nuevas parroquias, tanto en las ciudades como en los campos. La reorganización que traía consigo el arreglo parroquial expedido por el Obispo de la Diócesis de Cartagena de fecha 5 de febrero de 1908, creaba la Rectoría de San Roque, en la que hasta entones era la ermita dedicada a dicho santo, acogiendo a sus vecinos como feligresía. |
![]() |
|
Hasta ese año de 1908, qué podemos decir del culto a San Roque y de su templo. En su origen un grupo de hellineros se establecen a las afueras de lo que sería el Hellín originario, debido a sus trabajos agrícolas y principalmente a su quehacer como alfareros, ya que allí establecieron sus alfares debido a que fácilmente se abastecían de la materia prima que necesitaban. En algún momento decidieron ponerse bajo la advocación de San Roque y construir una Ermita Para explicarnos el por qué nuestros antepasados hellineros eligieron a san Roque para rendirle culto, conozcamos algo de la vida de este santo: A San Roque se le comienza a rendir culto inmediatamente después de su muerte, siendo muy venerado en Europa durante los siglos XV y XVI, debido a los estragos de la enfermedad de la peste. Estas circunstancias nos llevan a conocer que el culto a San Roque, era ya celebrado como fiesta en Hellín en 1576, según reza en el capítulo 52 de las Relaciones Topográficas de Felipe II; que se celebraba por "devoción al mal de la peste". Por ello los hellineros guardarían el fervor a San Roque para que los librara de los males endémicos de dicho tiempo. A principios de S. XVIII se tiene constancia de que había un pequeño núcleo de habitantes que desempeñaban una actividad artesana dedicada a la alfarería motivada, a que en las proximidades de este lugar existía materia prima en abundancia, es decir, arcilla. Seguramente, los alfareros que habitaban esta parte de la ciudad fueron los que propugnaron la construcción de esta ermita y en definitiva los que posibilitaron el crecimiento de este barrio. En el libro de encargos del escultor Joaquín Eusebio Baglieto, aparece este apunte: “Por la construcción de un Patriarca San Joaquín con la Niña María en los brazos con nube y peana y dichas cosas plateadas y doradas y el ropaje pintado, es para la iglesia extramuros de Hellín por mano del Canónico Ruiz Sánchez ajustada en mil quinientos reales de vellón, hecha en el año 1861” . El autor del documento donde hemos encontrado este dato, el sacerdote don Francisco Candel Crespo indica: “Debe referirse a la iglesia de San Roque, erigida por aquellos años en adyutriz de la Asunción de Hellín”. Poco a poco fue creciendo como núcleo urbano y transformando su estructura urbana. Así sabemos que en 1880 fue construida una "ermita de nueva planta porque la primera estaba ruinosa y no correspondía a las necesidades de culto; y en días no lejanos ésta llama a servir de nueva parroquia para atender al pronto y eficaz remedio de las necesidades espirituales, de que carecen casi en su totalidad, todos los habitantes de aquella zona." "Según hemos podido entrever por el plano de la obra, la nueva iglesia será espaciosa, figurando una cruz latina dividida en tres naves que formarán un bonito crucero en cuyo centro se levanta una esbelta media naranja y en su fachada se servirá de ornamento dos torres de aguja que pueden sostener el juego de campanas. Los trabajos se deben a los desvelos del presbítero D. Manuel Oñate a cuya iniciativa e incansable actividad se deben los trabajos que van hechos, los materiales que hay preparados para continuarlos". Entre 1883 y 1886 en el santuario del Rosario se realizaron obras, un nuevo pórtico y fachada, las antiguas puertas de la ermita se colocaron en el templo dedicado a San Roque, donde han permanecido hasta fechas recientes |
![]() |
|
Cuando las circunstancias lo exigían, el obispo regulaba la organización parroquial de toda la diócesis mediante los llamados arreglos parroquiales . En la diócesis de Cartagena, a lo largo de su historia, se hicieron varios de estos arreglos. En ellos se establecía la categoría de cada iglesia según el número de habitantes y su capacidad económica: capellanías; ayudas de parroquia o rectorías que, aunque dependientes de la iglesia matriz, llevaban libros de sacramentos independientes de la misma; parroquias rurales de 1ª clase; parroquias de entrada, de ascenso y de término. Si en el territorio de alguna parroquia se había creado una nueva rectoría o parroquia, se determinaban también los límites de las mismas, así como la dotación económica de los sacerdotes que las atendían: el párroco y los tenientes o coadjutores cuando los había. A veces, con motivo del arreglo parroquial, se establecía un nuevo arancel diocesano, es decir, los derechos de estola y pie de altar que habían de recibir el párroco, el coadjutor, el sacristán y la fábrica de la parroquia por la administración de los sacramentos y otros oficios. El obispo de la diócesis de Cartagena don Vicente Alonso Salgado (25-VI-1903 + 6-X-1931) consideró conveniente, al poco tiempo de tomar posesión de la diócesis, hacer un nuevo arreglo parroquial, iniciando los pasos pertinentes para ello. Después de la desamortización de los bienes de la iglesia española, el Estado asumió, mediante acuerdo concordatario, el sostenimiento parcial del clero y de las iglesias. Esto hizo necesario que el arreglo parroquial , antes de empezar a tener vigencia, hubiese de ser aprobado por el Rey para incluirlo en los presupuestos generales del Estado. Por Real Decreto de 12 de noviembre de 1906 fue aprobado el arreglo, expidiéndose el día 29 de diciembre del mismo año la Real Cédula para su ejecución. En su consecuencia el 5 de febrero de 1908 el obispo expidió el decreto sobre el arreglo parroquial y los aranceles, que habían de comenzar a regir a partir del 1º de marzo de dicho año. Además, el Sr. Obispo mandó que se pusiese en la primera página en blanco del Libro de Bautismos de todas las parroquias correspondiente al año 1908, como puede verse en cualquiera de ellas, la siguiente nota: “Empezó a regir el arreglo parroquial de este obispado el uno de marzo de 1908.” A partir de lo anterior podemos afirmar que el primer día de la Parroquia de San Roque fue el 1 de marzo de 1908 Otros datos obtenidos en los archivos de los sacerdotes murcianos que nos han facilitado el Arreglo Parroquial de 1908 son: Más tarde, el obispo quiso hacer algunas modificaciones a este primer arreglo, haciendo la pertinente solicitud al Ministerio de Gracia y Justicia. El 17 de marzo de 1911 el Ministerio contestó al obispo en estos términos: En consecuencia, el obispo mandó incluir en el Boletín Oficial del Obispado del año 1911 la siguiente nota: Sin perjuicio de disponer lo que proceda respecto a la fecha en que hayan de empezar a regir las nuevas modificaciones en armonía con la Real Orden anunciada, S. E. I. el Obispo, mi señor, ha tenido a bien ordenar que se publiquen en el Boletín Eclesiástico para conocimiento del clero y fieles de la Diócesis y como base a que habrá de acomodarse el próximo Concurso general a Parroquias vacantes. En las páginas 454-457 del Boletín Oficial del Obispado del año 1911 aparece un “Cuadro Sinóptico que comprende el Estado de las Parroquias y Anejos o Rectorías del Obispado de Cartagena, con sus advocaciones, categorías y dotaciones de personal y culto, según las modificaciones del Arreglo Parroquial de la Diócesis , aprobadas por Real Decreto de 17 de Marzo de 1911.” Según este último arreglo, la parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Hellín fue considerada parroquia con categoría de Término. Su párroco tendría 1.750 pesetas de dotación personal, su coadjutor 1.300 pesetas y la dotación para el culto sería de 2.800 pesetas. En total, 5.850 pesetas. San Roque sería rectoría. El rector tendría 750 pesetas de sueldo y para el culto de la misma se le asignaban 400 pesetas. En total, 1.150 pesetas. El primer cura rector de la misma fue don Ramón Torres García, natural de Hellín, y a él se le tiene dedicada una calle, que confluye a la Plaza de Toros. Una vez acabada la guerra, y hasta la llegada de don José Alemán, el 1 de agosto de 1944, en el templo de San Roque sólo se realizaban entierros. Fue el día 14 de agosto de 1944, un día de gozo, en vísperas de las fiestas del patrón y del barrio, ya que se celebró el primer bautizo desde 1936. Quien antes volvió a su templo fue la imagen de San Roque, una vez acaba la guerra no estaban las gentes para dispendios. Dolores Ruiz Molina, casada y sin hijos, conocida y aun recordada por los mayores del barrio por el apodo de la “Chachona”, encargó a su sobrino Juan Marín, “David”, la compra de un San Roque para que el templo no estuviese sin su patrón. Años después cuando la parroquia cogió vitalidad, la feligresía acudió a la Chachona , para pedirle un San Roque “más vistoso”, sufragando dicha señora la imagen, a la que actualmente rendimos culto. San Roque durante años tuvo su propia cofradía, la cual se encargaba tanto de desarrollar actividades para su culto como de organizar las famosas fiestas populares del barrio, que hasta llegaron a incluir la realización de una falla. De aquellos cultos podemos recordar los anunciados en 1960: “Solemne Novenario y Función que la Cofradía de San Roque dedica a su Santo Titular. Ocupó la Sagrada Cátedra el Ldo. Antonio Moure Cortés”. En la actualidad unos pocos parroquianos, por ley de vida, a otros, se los llevó San Roque, nos permiten que gocemos con la presencia del Santo por las calles del barrio y hasta se acerca a El Rabal cada 16 de agosto. El gremio de los alfareros hellineros tuvo dos vinculaciones, el estar asentados en la demarcación del barrio de San Roque y ser los que procesionaban el grupo escultórico de Los Azotes, obra del insigne Salzilllo y venerado hasta el momento de su perdida en el Santuario del Rosario. En 1949 Hellín volvió a contar con el paso de Los Azotes, tallado por Fernández Andes, y adquirido por el industrial residente en el barrio José Iniesta López, al tomar en consideración la propuesta de don José Alemán, el cual tuvo presente los deseos de las familias alfareras del barrio, que pasaron a integrarse en cofradía refundada |


Bienvenidos a la Web de la Asociación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Hellín

